jueves, 13 de mayo de 2010

Observación





















Sábado 8 de mayo del 2010, 11:00 am

Si bien Sarita Colonia fue enterrada en una fosa común del cementerio Baquíjano, ahora su tumba es un mausoleo, donde las paredes interiores están recubiertas de placas de agradecimiento, por los milagros concedidos, entregadas por sus devotos. Para llegar a la tumba hay 2 entradas y hay que subir unas escaleras.

La tumba principal, donde yace Sarita, tiene un crucifijo, flores y un busto de Sarita tras un vidrio. Los devotos que se acercan a orar SIEMPRE tocan el crucifijo. El tiempo promedio en que se quedan ante la tumba es de 2 minutos. Luego, se dirigen a la derecha donde esta una fotografía de Sarita Colonia y también las cenizas de su hermano recientemente fallecido (todo tras un vidrio). Nuevamente tocan el vidrio, rezan unas palabras y se van.

Otras personas optan por irse a la izquierda de la tumba principal, donde hay un espacio en el suelo donde se ponen velas. Es en este lugar donde las personas se quedan más tiempo orando. Una señora estuvo ahí por 10 minutos.

Las velas son vendidas ahí mismo por un par de señoras. Son de 4 colores: verde, rojo, amarillo y blanco. El verde simboliza trabajo y/o viaje; el rojo, amor; el amarillo, felicidad y el blanco salud.

Estas dos señoras además se encargan del cuidado de las flores que dejan en el lugar, botar las marchitas, cambiarles el agua, cambiarlas de lugar, etc.
Las hermanas de Sarita van todos los días, venden estampitas. La tumba de su hermana se ha vuelto un negocio, es su trabajo.

Por otro lado, se podían observar 2 imágenes de la Virgen de Guadalupe.

En cuanto a las personas que visitan la tumba, se trata de gente de nivel socio económico C y D. Mestizos todos. Y también de todas las edades. Fue una señora de aproximadamente 75 años, y también un joven de unos 20 con su hermano de 7, al cual cargo para que pueda tocar el crucifijo encima de la cripta.

Según una de las señoras que vendía flores, también se hacen responsas en este lugar. Algunos devotos llaman a un sacerdote, quien oficia esta especie de mini-misa.

En la fachada hay un mosaico de Sarita Colonia, rodeado de cactus. En estos cactus estan grabados los nombres de personas que han ido a ver la tumba. En una de las paredes laterales también hay un mosaico, pero este esta rodeado de flores. Sería interesante averiguar si el cactus tiene algún simbolismo.

Contexto de la observación




Estrategia de observación realizada

Nos dividimos las labores: Raisa Hidalgo se encargó de tomar las fotos, Daniela Herrera de hacer el diagrama del lugar y yo Jose Dorca de escribir las observaciones.
El estilo de observación que se realizó fue la "observación como observador". Nosotros le informamos a las personas que trabajan dentro de la tumba vendiendo velas, así como a las hermanas de Sarita Colonia, el por qué de nuestra presencia y que ibamos a perturbar e interferir lo menos posible con las plegarias de los devotos. Para lograrlo, nunca estuvimos los 3 juntos dentro del mausoleo: mientras Raisa tomaba las fotos (sin flash), Daniela y yo (Jose) estabamos abajo esperando nuestro turno para subir. Cada turno consistía en 5 minutos, una vez que se acababa había que salir para darle paso al siguiente. Programamos 4 turnos para cada uno, es decir 1 hora de observación en total.

Antecedentes Sarita Colonia





Sarita Colonia Zambrano nació el 1 de marzo de 1914 en el caserío de Belén, en Huaraz, Áncash. Era la mayor de tres hermanos: Hipólito, Esther y Rosa (estas dos aún viven y se les puede encontrar en la tumba de Sarita Colonia a diario. Rosa es la de arriba y Esther la de abajo).
En 1924 se traslada con su familia a Lima debido a una enfermedad bronquial de su madre, asentándose durante cuatro años en el distrito de Barrios Altos.
Asistió al colegio religioso Santa Teresita de Mavillac, en donde se dice comenzó a recibir la educación que marcaría su vida. Sin embargo, la salud de su madre se complicó y se vieron obligados a volver a Huaraz, en búsqueda del aire seco de la sierra. No obstante, cuatros meses después su madre falleció, siendo ella la que tomaría las riendas de la familia.
En 1930, con 16 años de edad, decide junto con su padre, regresar a Lima en donde trabajaría como empleada de una familia italiana en el puerto del Callao. Trabajó allí hasta 1933 cuando comenzó a laborar con su tía en un puesto de pescados en el Mercado Central.
Muchos aseguran que fue en esa época cuando Sarita Colonia comenzó a ser conocida por su bondad y generosidad, dando vestido y comida a las personas más necesitadas del distrito chalaco. Según cuenta su hermana Esther, ella solía regalar sus ropas y lo que ganaba con su trabajo a los pobres y enseñaba a sus hermanos a ser igual de generosos.
El mito de la santidad de Sarita Colonia comenzó a crecer luego de su muerte. Justamente, el mito comienza con el momento de su muerte. Según cuenta la leyenda, Sarita Colonia murió al arrojarse al mar del Callao para salvarse de unos delincuentes que pretendían violarla. Sin embargo, los datos históricos señalan que Sarita Colonia falleció oficialmente el 20 de diciembre de 1940 a los 26 años de edad, en el hospital de Bellavista, Callao, a causa de paludismo.